El Lic. Joseph Rivera Cheves logró la condena civil de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) a favor de 27 estudiantes cuyas carreras técnicas nunca fueron reconocidas por el colegio profesional respectivo.
Multimedios Costa Rica reportó que el Tribunal Penal del Segundo Circuito Judicial de Goicoechea condenó civilmente a la Universidad Iberoamericana (UNIBE) al pago de cerca de ₡50 millones de colones, luego de que un grupo de estudiantes no pudiera ejercer las carreras técnicas de asistente en microbiología y asistente en laboratorio clínico.
Los hechos se remontan a 2015, cuando la universidad impartía estas carreras sin que fueran reconocidas ante el Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos de Costa Rica, un requisito indispensable para que los egresados pudieran incorporarse al colegio profesional y ejercer.
La demanda fue interpuesta originalmente por 29 estudiantes; dos de ellos desistieron de declarar durante el proceso. El Lic. Joseph Rivera Cheves asumió la representación de los querellantes ya en la etapa de juicio, sin haber redactado la querella original, y logró que el tribunal ordenara el pago de ₡1 millón de colones por daño moral a cada uno de los 27 estudiantes restantes, además del reintegro de los gastos de matrícula.
En sede penal, el resultado fue distinto: el tribunal declaró la absolutoria de Israel Hernández y Cristian Blanco, representantes de la universidad, sobre el delito de estafa que también se perseguía. El juez Andrés Saborío fundamentó la decisión en la ausencia de uno de los elementos objetivos del tipo penal: el engaño.
El propio Rivera Cheves reconoció, en declaraciones a Multimedios, que el resultado no fue 100% satisfactorio —él también aspiraba a la condena penal— pero destacó el logro en la vía civil. Señaló además una dificultad probatoria concreta: los estudiantes no lograron aportar certificaciones de algún laboratorio que acreditaran la pérdida de expectativas laborales durante un plazo determinado, lo que convirtió el litigio en un proceso «totalmente maratónico».
«Es lamentable que por una falta de técnica jurídica los absolvieran en lo penal, pero gracias a Dios en la parte civil sí se logró esa condena, en una forma muy asertiva de parte del tribunal de juicio aquí en Goicoechea.»
Sobre el resultado del juicio — Lic. Joseph Rivera Cheves
«Cuando yo tomé este juicio, lo tomé ya en la etapa de juicio; yo no redacté la querella.»
Sobre su rol en el proceso — Lic. Joseph Rivera Cheves
«Fue totalmente maratónico llevar este caso.»
Sobre el reto probatorio — Lic. Joseph Rivera Cheves
Por qué es posible una absolutoria penal y una condena civil sobre los mismos hechos.
El tipo penal de estafa exige que concurra un engaño: que a la persona ofendida se le muestre un hecho falso o se deforme un hecho existente. El juez Andrés Saborío explicó que, en este caso, no encontró configurado ese elemento objetivo del delito, por lo que declaró la absolutoria de los imputados.
Son dos vías independientes con estándares distintos. La vía penal exige acreditar todos los elementos del delito —incluido el engaño— más allá de toda duda razonable. La vía civil solo exige demostrar el daño y el nexo con la conducta de la parte demandada, un estándar probatorio menos exigente. Por eso el mismo hecho puede no configurar estafa y, sin embargo, generar responsabilidad civil por daño moral.
Que el programa cuente con el aval del CONESUP o del Consejo Superior de Educación, según corresponda, y que el título habilite efectivamente la incorporación al colegio profesional respectivo. La ausencia de ese reconocimiento fue precisamente lo que impidió a los estudiantes de este caso ejercer su carrera técnica.
